Podemos al borde del colapso por las fuertes divisiones internas



Pablo Iglesias e Íñigo Errejón intentan, después de varias semanas de intercambio de mensajes, suavizar públicamente sus diferencias. Dicen que ahora el objetivo es seguir recorriendo “juntos” el camino en Podemos, aunque lo cierto es que ninguno ha modificado ni su hoja de ruta ni sus planteamientos.
“Si creyera que hay diferencias insalvables no estaría en este proyecto, pero es que no lo son”, decía Íñigo Errejón, siempre aparantemente más dispuesto a la conciliación, quizá sabedor de su inferioridad númerica dentro del partido.
Intercambio epistolar en la prensa

Iglesias, partidario de “volver a la esencia” del proyecto, mandó ayer una carta a su número dos a través del diario 20 minutos, una misiva a su “amigo, hermano y compañero”, a quien le pide que entienda que su propuesta para votar conjuntamente los documentos políticos y las listas para renovar la dirección de Podemos es “más sensata” y “tan legítima” como la apuesta del número dos por desvincular el debate de ideas del de las caras.

“Quiero un Podemos en el que tú, uno de los tipos con más talento y brillantez que he conocido, puedas trabajar a mi lado y frente a mí”, confiesa Iglesias a pocos días de la reunión del sábado de la dirección del partido que ratificará la fecha de la Asamblea Ciudadana nacional de febrero, llamada Vistalegre II.

Errejón ha respondido pidiendo al secretario general que evite convertir el debate en Podemos en “una telenovela privada, ni siquiera una telenovela de género epistolar hermoso entre dos amigos”. Acto seguido aceptaba la propuesta de Iglesias: “Claro que sí, el camino lo hacemos juntos”.

En definitiva, que ambos manifiestan sus deseos de lograr un acuerdo, pero a la vez mantienen sus posiciones sin moverse un ápice. Iglesias sigue convencido de que su proyecto -vincular listas y documentos políticos- “acerca más y mejor a la construcción de una mayoría social de cambio en España”. La idea es respaldada por dirigentes como el responsable de Relaciones con la Sociedad Civil, Rafael Mayoral, quien hoy ha señalado que “nadie entendería” que un secretario general “pudiera ser elegido con ideas diferentes a las que defiende”.

Mayoral, como Iglesias, cree que “las propuestas políticas van con la personas que las defienden”, mientras que Errejón insiste en que no se debe convertir la segunda Asamblea Ciudadana de Podemos en un “debate de caras” ni “opacar” así la discusión política. Errejón advierte además de que el acuerdo no puede ser de “cartón piedra” y fija algunos principios irrenunciables: la “transversalidad” y los objetivos de democratizar, descentralizar, federalizar y feminizar la organización”.

Es lo que pedían los “errejonistas” que suscribieron el pasado viernes un manifiesto para pedir que en la Asamblea Ciudadana se separen los debates políticos del liderazgo.

Muchos altos cargos vuelven a apelar al debate de ideas, como la responsable de Igualdad, Clara Serra, que se ha quejado en las redes sociales de “tanto protagonismo masculino, ya sea en formato combate de boxeo o culebrón”. Y en muy similares términos se expresaba la diputada Ángela Ballester, quien ha señalado que “centrar el debate en dos compañeros madrileños, por muy queridos que sean, no es el mejor camino para un Podemos plurinacional y feminista”.
El juez y diputado Juan Pedro Yllanes, que ha pedido introducir “madurez” en el debate, también ha lamentado que la discusión se reduzca a dos figuras y que la carta de Pablo Iglesias “deje fuera a mucha gente de Podemos que tiene ganas de trabajar”.

Desde la corriente anticapitalista (a la que pertenecen, por ejemplo, el alcalde de Cádiz o la líder del partido en Andalucía Teresa Rodríguez), el eurodiputado Miguel Urban insta a alcanzar acuerdos sobre las normas en las que se sustentará Vistalegre II y ha apelado a no “hacer pelea” (sic) y centrar el debate en la estrategia política.ç

Urban comparte con Iglesias que las personas estén vinculadas a los proyectos políticos que defienden, si bien pone sobre la mesa una opción intermedia: que las listas se separen del “documento ético y el documento organizativo”, que es donde cree posible alcanzar “grandes acuerdos”.

Asimismo, ha avanzado que la iniciativa puesta en marcha por Anticapitalistas, ‘Podemos en Movimiento’, lanzará “una propuesta de consenso” sobre el modelo de votación, basada en un sistema que busque la proporcionalidad, que logre “convertir un Podemos plural en un Podemos pluralista”.

Por su parte, Ramón Espinar, secretario general en la Comunidad de Madrid, aseguraba que el tiempo de hablar de las diferencias internas del partido en Madrid “pasó” y que es el momento de trabajar y hablar a la ciudadanía. Espinar, representante del grupo de Iglesias en Madrid y que se hizo con la victoria en las primarias frente a la candidatura de Rita Maestre, advierte del riesgo real de ruptura: “no se puede trabajar si nos pasamos el día hablando de las diferencias que tenemos nosotros y nosotras”. Fue, el de Espinar y Maestre, el primer round de un combate que se está disputando en estos días.