La ridícula puesta en libertad de Carmena a un etarra



El etarra José Manuel Azkarate Ramos detenido este miércoles en Marsella fue puesto en libertad condicional en el año 1992 como consecuencia de un auto de la jueza Manuela Carmena, ahora alcaldesa de Madrid, en el que se mostraba favorable a la excarcelación porque el etarra se había comprometido a dejar de participar en la lucha armada por motivos de salud.

El 29 de diciembre 1992, pocos días después de ser puesto en libertad, el miembro de la banda terrorista aseguraba en Egin que de lo que le dijo a Carmena, nada. No renunciaba a la lucha armada, ni a su pertenencia a ETA y, por supuesto, tampoco se arrepentía de los asesinatos por los que había sido encarcelado en el año 1986. “No me arrepiento ni renuncio a absolutamente nada”, dijo.

El relato realizado por el propio diario ABC era más que elocuente. El titular que daba la noticia de la excarcelación de Azkarate dejaba claro que la decisión de Carmena era, cuando menos, sorprendente: “La jueza Carmena concede el tercer grado penitenciario a un peligroso etarra”. La decisión de Carmena tuvo contestación inmediata por parte de la Fiscalía, que presentó un recurso contra la decisión porque había detectado “importantes irregularidades”. Según el fiscal, el caso no cumplía los requisitos legales por los que se concedía el tercer grado.
Azkarate Ramos (Tolosa, Guipúzcoa) formó parte del ‘comando Vizcaya’ que secuestró al industrial y directivo del Athletic Club de Bilbao Juan Pedro Guzmán el 30 de diciembre de 1985, por lo que el ETA obtuvo un rescate de 200 millones de pesetas. Un año después fue detenido.

Además participó en el asesinato del teniente coronel jubilado Alberto Aznar Félix en Portugalete y en el atentado contra un convoy militar en Galdácano, en el que murieron el teniente Juan Enríquez Criado, el subteniente Francisco Javier Fernández y el civil Manuel Asensio Pereda. En total, debía cumplir una pena de 51 años de prisión por todos los delitos.

Azkarate fue detenido de nuevo el 14 de enero de 2004 y volvió a ingresar en prisión. El juez Gómez Bermúdez revocó la libertad condicional por los continuos incumplimientos de personarse ante las autoridades. Sin embargo, el mismo magistrado de vigilancia penitenciaria decidió conceder el tercer grado al etarra en junio de ese mismo año por motivos de salud.

Su última detención fue en 2012, en la localidad francesa de Ciboure, aunque logró salir varias veces de la cárcel y escapar una vez más de la Justicia hasta que este miércoles ha sido arrestado de nuevo.